lunes, 10 de agosto de 2020

Cambiar de hábitos: difícil tarea

Probablemente una de las lecciones más acuciantes que nos está dejando este 2020, año terrible de la pandemia y del encierro, sea la de la urgencia de corregir los hábitos perniciosos a los que la modernidad mal entendida nos ha acostumbrado.

 

Y digo acuciante, porque la necesidad de corregir nuestras rutinas, todo aquello que hacemos de manera cotidiana, incluso automática, se está manifestando con fuerza, con viveza y pasión.

 

La frase "el país tiene acuciantes problemas debido a la mala alimentación" es contundente; y si explicamos el porqué, lo es todavía más. Y es que la pandemia de corona virus nos está estimulando para corregir nuestra manera de vivir.

 

Sé que los buenos hábitos se adquieren a través del ejemplo de nuestros padres y maestros desde la tierna infancia, en la familia y en la escuela; y que los manuales y los tratados no son la solución. Pero no está de más insistir por escrito, no faltará quien lea esto y se motive.


  • Quizá algunos lectores recapaciten sobre lo que debemos hacer para corregirnos, sobre alternativas al modo de vida al que estamos acostumbrados; y de ese modo, al menos logren darse cuenta del camino que aún nos falta por recorrer para llegar a ello. 

Decirlo por escrito nunca está de más y mi tarea como comentarista, aunque modesta e insuficiente, no por ello es menos necesaria. Somos animales de costumbres, todos tenemos hábitos buenos o malos, con los años nos hacemos adictos a ellos y salirnos de la rutina nos provoca estrés; las rutinas de cierta manera nos proporcionan cierto confort, incluso la sensación de seguridad.

 

 

Dialogar

Sí, cambiar de hábitos es muy difícil, por eso se vuelve tan importante aprender a dialogar, el diálogo es una manera de comunicación verbal o escrita en la que se comunican dos o más personas en un intercambio de información, alternándose el papel de emisor y receptor.

 

Un diálogo puede consistir desde una amigable conversación, pasando por una acalorada discusión, hasta el empleo en géneros literarios como la novela, el cuento, la fábula, el teatro o la poesía.

 

En una obra literaria, un buen diálogo permite definir el carácter de los personajes: la palabra revela intenciones y estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver, en ello radica su importancia.

 

Así leer y escribir son modalidades que exigen un gran esfuerzo de creación, ya que nos obligan a penetrar en el pensamiento del personaje; tal es el caso de Edipo rey de Sófocles, por citar tan sólo un ejemplo.

 

Y el ejemplo me da pie para distinguir entre tres tipos diferenciados de diálogo que nos vienen de la antigüedad grecolatina: el platónico que tiene como objetivo hallar la verdad, con miras a un tema primordialmente filosófico.

 

El ciceroniano que posee un marco paisajístico bien constituido, con una temática política, judicial o retórica; en él que tienen cabida largas argumentaciones. Y el tercero que es el lucianesco, así llamado por su creador Luciano de Samósata, en el que predominan la intención satírica, la ironía y el humor, y por eso el tema puede ser muy variado, incluso fantástico: y es el que muchos utilizamos en los artículos periodísticos.

 

Cambiar de hábitos

Saber dialogar, convencer y educar es la clave para llevar a buen puerto la enorme y acuciante tarea de cambiar de hábitos, que tanto nos urge, no sólo a los mexicanos, sino a todos los seres humanos, para sortear exitosamente, digamos ya no esta pandemia, sino las próximas.

 

Y me da mucho gusto lo que observé en el diario Reforma de éste domingo (9/8/2020) en su sección Vida: Tras el Covid-19… cambio de hábitos. ¿Por qué? Porque sutilmente le están dando la razón a nuestras autoridades sanitarias.

 

Aun cuando sus colaboradores y entrevistados siguen denostando al gobierno de la 4 T de AMLO, ya empiezan a aceptar que todo está muy fragmentado, enfocado nada más a las elecciones del 2021, y todo mundo jalando agua para su molino.

 

Y sí, siguen insistiendo en que no hay la suficiente coordinación básica ni liderazgo del gobierno para combatir el virus conjuntamente.

 

Lea usted la entrevista a Francisco González, que le hace Isabel Sánchez en el mismo diario Reforma, dice:

 

 “Las cifras tan malas en México tienen que ver con la respuesta inicial del Gobierno del Presidente AMLO, por qué él es quien, como líder, como jefe del Ejecutivo, tenía que haber marcado la pauta, una pauta de extrema seriedad y liderazgo efectivo”. Sin embargo, ya en la sección Vida del mismo diario, como le decía, dialogan y sin aceptarlo dan la razón a los contundentes argumentos de los funcionarios de la Secretaría de Salud.

 

 

Un viraje positivo

Así, en el mismo Reforma dominical, Mariana Montes nos ofrece un excelente cuadro pedagógico que se llama Un viraje positivo. Tras la pregunta ¿cómo lograr cambios saludables? Responde: es cuestión de forjar hábitos.

 

Para lo cual las nutriólogas Grace Ibarra y Andrea Fraga, resumen en seis consejos para empezar:

1.   Tener horarios de comida que se acomoden a las rutinas diarias y estilo de vida. Esto ayuda a que los antojos empiecen a disminuir.

2.   Una Alimentación balanceada, con frutas, verduras, grasas buenas y proteínas, ya sean vegetales o animales. También incluir carbohidratos integrales.

3.   Es fundamental la actividad física constante. La sugerencia es 40 minutos diarios de ejercicio.

4.   Seleccionar ingredientes naturales para preparar las comidas en vez de productos industrializados.

5.   Dormir plenamente. Está comprobado que el mal sueño se relaciona con un impacto en el estado de salud en general y en el aumento de peso.

6.   Crear un ambiente saludable en casa, con una despensa rica y balanceada que facilite las buenas elecciones diarias.

 

Finalmente, no puedo dejar de comentar que espero sinceramente tener razón y que ya se esté dando un cambio de actitud de los medios de comunicación que han aprovechado la pandemia y la antesala electoral para la crítica demoledora contra la 4 T de AMLO.

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