domingo, 19 de septiembre de 2010

El sismo de 1985 desde la mirada de un niño


"Así miré el edificio Nuevo León, ese 19 de septiembre de 1985": Miguel Angel Márez Tapia
El sismo de 1985 desde la mirada de un niño de 7 años 

Por  Miguel Angel Márez Tapia*

El sismo de 19 de septiembre de 1985 es una herida abierta que aún no cierra por completo, esos dos minutos han dejado su legado en todos los aspectos que conforman la vida cotidiana en Tlatelolco,  la intención de las siguientes palabras es evocar lo sucedido hace veinticinco años a partir de la memoria vivida; ese día marcó un antes y un después, ha sido un duro aprendizaje y hemos tenido que adaptarnos paulatinamente a una nueva realidad.

Era un día jueves 19 de septiembre... era como cualquier otro día, mis ojos no deseaban abrirse al momento que mi madre me pedía levantarme de la cama, había sido un largo periodo de vacaciones en el verano, apenas estaba iniciando clases en mi segundo año de primaria en la escuela Nicolás Rangel (Tercera Sección), aún cuando vivía en un edificio al lado de ella, nunca supe el por qué, ese día me levantaron más temprano de lo habitual, siendo las siete de la mañana las voces de “El Conde” Calderón y Sergio Rod en sus “batas, pijamas y pantuflas” ambientaban la casa, sin embargo, todo cambiaría en diecinueve minutos.

El departamento inició una cadencia ininterrumpida y discontinua, las voces de la radio se silenciaron abruptamente, su vaivén se incrementó paulatinamente y hasta parecía estar brincando, únicamente se escuchaba la voz de mi abuelo –“No para, no para”–, una figura petrificada que estaba en la sala. En ese instante, formando un escudo humano me resguardaron mi madre y abuela abajo de ellas para protegerme en las puertas de las recámaras, imploraciones divinas a vírgenes y santos inundaron el momento, pero parecía que sus plegarias no eran escuchadas. Yo me agarré fuertemente del marco de la recámara, el movimiento era tan brusco que sí me soltaba caería al suelo inevitablemente. Se escucharon platos que caían, los cuadros replicaban en las paredes, las puertas rechinaban fuertemente. 
Edificio Nuevo León en 1985,
el Nayarit de fondo en primera instancia, seguido del edificio Sonora
Foto: Archivo
Cuando todo acabó, únicamente habían pasado casi dos minutos, bajando las escaleras de los siete pisos del edificio, había mucha gente presurosa, algunos gritos de mujeres se escuchaban en el horizonte: –“Huele a gas”–.  Un hombre con voz entrecortada dijo –“se cayó un edificio”–,   cuando cruzamos caminos. Deseé mirar el astro rey pero no pude verlo, era mi costumbre admirar su alba desde mi ventana cuando nacía detrás del edificio Nuevo León. 



Sin embargo, al iniciar mi andar con mi familia rumbo a Paseo de la Reforma, una enorme montaña empezó a visualizarse, la cubría una densa neblina, mi sorpresa fue grande, cuando me di cuenta que era polvo lo que empezaba a cubrirme el cuerpo, ya que dos módulos del Nuevo León habían sucumbido.

Decidimos irnos a la Plaza de las Tres Culturas, inició una inquietud fuerte en mí, deseaba saber sí iba a tener clases porque ya que era la hora de entrada, el tiempo continuó hasta que miré a mi madre y le dije con mirada triste –“Mamá, tengo hambre”–, su mirada regresó de un espasmo de horas, nadie se había percatado que eran más de la una de la tarde y que ninguno de nosotros había ingerido algún alimento en el día, por eso mi abuela con mucho miedo, subió los siete pisos del edificio para hacernos un refrigerio.


Tuvimos que pernoctar ese día en casa mi tío Ricardo en la colonia Vista Alegre, una vecindad típica de la zona centro sobre la calle Jose Antonio Torres cerca al cruce con el Eje 2 Sur José Tomás Cuellar, donde mi familia vivió muchos años previo a su cambio a Tlatelolco. 

El 20 de septiembre, mi abuelo fue ver la situación sobre el departamento, yo me quedé todo el día en la casa de Torres, nos contó que en Tlatelolco se empezaron a hacer campamentos con todos los damnificados, uno de ellos sobre la zona arqueológica, aunque únicamente se derrumbaron dos módulos del Nuevo León por el sismo, muchos edificios resultaron dañados. Por lo que fue necesario que llegara el ejército y se incrementó la vigilancia, ante la rapiña que empezó a acontecer con las pertenencias de las víctimas: la instrucción de los mandos superiores era: ¡Nadie pasa!
Damnificados del sismo en la zona arqueológica de Tlatelolco 
Junto con mis primos, cenando ese día y viendo el "Chavo del Ocho" en la televisión, el piso donde estaba parado inició nuevamente su cadencia, una réplica del sismo del día anterior provocó que inmediatamente se fuera la luz, los sonidos eran diferentes que en el departamento, estábamos en un primer piso pero la vecindad se quejaba del movimiento con rechinidos bruscos en las maderas, intenté bajar pero mi abuelo volvió a quedarse petrificado, pasó el movimiento y con mucho cuidado bajamos los escalones, nos dirigimos al parque que está a dos cuadras y por varias horas nos quedamos mi familia y muchos vecinos esperando, el pasar de las horas provocó que poco a poco fuéramos de regreso, aunque con mucho miedo por las réplicas del sismo.

De ahí, nos fuimos a casa de mi tío Mario en Atizapán de Zaragoza, querían que continuara mis estudios mientras todo se normalizaba por lo que me inscribieron a una escuela donde mi tía Lourdes daba clase, el tiempo pasó y se dio el irremediable regreso a Tlatelolco, empezaron las clases en la cancha del Deportivo 5 de Mayo, las escuelas no las abrieron por lo que estábamos estudiantes de varias primarias cuando empezamos a tener actividades pero nada fue igual, mi mejor amiga de la escuela se llamaba Flor y no estaba, al poco tiempo me enteré que ella vivía en el módulo central del Nuevo León y había fallecido; mi memoria es frágil, su rostro poco a poco ha dejado de estar claro en mis recuerdos, es gracias a palabras de mi madre que más o menos recreo su figura cuando la evoco.

Nunca entraría otra vez a la Nicolás Rangel como alumno, nos llevarían a unos módulos de lámina color blanco que instalaron en el "cuadro" (nombre que el tlatelolca le da al espacio recreativo) de los edificios Baja California, Guerrero, Michoacán y Yucatán. Tlatelolco tendría una distinta cara desde entonces, a la distancia hoy en día, seguimos viviendo en ese mismo departamento, esos sismos modificaron todo en la unidad habitacional, no sólo hablo de la pérdida de seres queridos y un patrimonio, sino rompió todo tipo de relaciones que se habían forjado en dos décadas de existencia del conjunto urbano. 

Esa es la razón que a veinticinco años de distancia, es motivo de entender las dimensiones que esos sismos provocaron para cada uno de nosotros, aún hoy encontramos mucho deterioro y abandono en ciertas partes de la unidad, pero no sólo me refiero a la infraestructura y equipamiento urbano, sino también en el tejido social; por ello ahora que estamos muy cercanos a los cincuenta años de Tlatelolco, es momento de reflexionar sobre lo que hemos perdido, pero aún es más importante, es necesario entender lo que deseamos y soñamos para construir un mejor futuro para el lugar que todos habitamos.
Misa en la huella del Edificio Nuevo León
*Doctor en Antropología Social 

7 comentarios:

  1. TU ERAS UN NIÑO Y LO RECUERDAS YO TENIA 23 AÑOS, VECINO DE LA EXHIPODROMO DE PERALVILLO ESTUDIE LA SECUNDARIA EN LA 106, AMIGOS DE TRABAJO Y DE SECUNDARIA VIVIAN EN EL NUEVO LEON MANUEL Y LUPITA RABADE Y FERNANDEZ ASI COMO FAUSTO, QUIEN MURIO EN EL NUEVO LEON, DESDE EL 19 A LAS 11AM Y HASTA EL 21 A LAS 7PM PASE REMOVIENDO ESCOMBROS Y SACANDO GENTE DE ENTRE LAS PIEDRAS, POR QUE o COMO NO SE PERO LA NOCHE DEL VIERNES NO RECUERDO QUIEN ME MANDO EN UN DELFIN ( CAMION ) A DEJAR GARRAFONES DE AGUA A UN CAMPAMENTO EN PERALVILLO, EL VIERNES POR LA TARDE NOS VACUNARON CONTRA EL TETANOS Y LA REACCION ME TIRO EN CAMA ASI ES COMO REGRESE A MI CASA DE LA EX HIPODROMO, HOY RECUERDO VAGAMENTE IMAGENES Y LA TRISTESA ME PEGA. TALVEZ HASTA TE VI ESE DIA

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  2. La hora de la publicación me resulta demasiado inquietante, la misma del temblor...

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  3. yo estudiaba primer año de primaria en la José Antonio Torres y también me toco estar un tiempo en el deportivo 5 de mayo... era feo... todos hechos bola.

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    1. Tal vez fuimos compañeros también iba en primero en la José Antonio Torres... tristes recuerdos de las clases en deportivos

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  4. Yo no viví el terremoto del 85, me han tocado muchos temblores al vivir aquí en tlate, nada comparados con aquel. Algo de veras triste es que aun hoy existen campamentos producto de esa catástrofe de hace casi 30 años. Dónde quedó la ayuda? Y lo que me hace pensar, que nos pasaria si ocurriera algo similar. Estamos preparados?

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  5. hola yo iba en la secundaria corregidora de queretaro al lado del teatro blanquita estaba en clase de inglés con el profe mayen y se cintio horrible, muchas de mis compañeros no recresaron la mayoria vivía en tlatelolco. Cuando fueron por mi ala escuela por qué no dejaban salir ya eran las 2 de la tarde, yo vivo en naucalpan y aquí era otra cosa, nada de lo que vi durante el trayecto al toreo.

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  6. Yo tambien iba en Segundo en la Nicolas, tal vez ibamos en el mismo salon!

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