Por José Luís Hernández
Jiménez
En su cumpleaños número 101, el pasado 5 de febrero,
estuvieron todos, en Querétaro, jurándole respeto y amor eternos, y tomándose
la foto con ella. Pero pasó la fecha del onomástico y, como hacen con todos los
adultos muy mayores, la volvieron a dejar ahí, arrumbada, olvidada, como si
fuera un estorbo.
Por el paso del tiempo y tantas violaciones de que ha sido
víctima, ha quedado muy maltrecha, desfigurada;
con cirugías de un lado, injertos por otro, implantes mas allá; De tanto
que le han hecho, dizque para “modernizarla”, ha quedado muy obesa. Y así menos
la pelan, ni los que juran respetarla y defenderla hasta con su vida misma, ni
los presuntos beneficiados de su vigencia. ¡Pobre de mi Constitución!
Luego de que los 218 diputados del Congreso Constituyente de
1917, encabezados por don Luís Manuel
Rojas, la aprobaran con aplausos y balazos, y el Jefe Carranza decretara
su vigencia para suplir a la de 1857,
todos juraron por ésta y por la otra, que con ella México sería otro, uno
mejor, mas justo, próspero y libre. ¡Qué emoción!
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| LA CONSTITUCIÒN DE 1917 101 AÑOS DESPUES. |
