lunes, 10 de septiembre de 2018

Óptica Ciudadana ALERTA AEROPUERTO

Por José Luis Hernández Jiménez
Sigo exigiendo, como desde hace cuarenta años, que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, “Benito Juárez”, AICM), salga de la capital del país. ¡Pero ya!  
¿Por qué? Porque el combustible que utilizan las aeronaves, es uno de los principales focos de contaminación ambiental; Porque la ubicación actual de dicha terminal, significa un riesgo latente en caso de un accidente (y ha habido varios desde 1979) para miles de habitantes de su alrededor; Porque el ruido de las aeronaves ha dejado  casi sordos a otras tantas miles de personas de las colonias circunvecinas; Y porque su capacidad planeada, 25 millones de pasajeros al año, ha sido rebasada desde hace décadas (en este 2018, son 45 millones de personas las que utilizan el AICM (¡90 mil pasajeros por día!), de los cuales 16 millones son extranjeros.

Aeropuerto de la CDMX

O sea, el de la CdMx es el aeropuerto más transitado en América Latina. Desde él se viaja hacia 100 destinos diferentes, de tres Continentes. Aparte de que por sus pistas se movilizan anualmente, 540 mil toneladas de carga.
Por ello, dicho aeropuerto,  debe ser reubicado en su totalidad y, de paso, ampliado.     
Pero como la clase política mexicana carece de visión de futuro y tampoco siente directamente los problemas del común de la gente, siempre se ha opuesto o ha retrasado, decisión tan importante.
El AICM, se ha inaugurado y reinaugurado, varias veces. En su ubicación actual, o sea, en la colonia Peñón de los Baños, está, desde su reinauguración, en 1963. Fue proyectado para operar sin grandes problemas, durante 25 años. Pero su capacidad fue rebasada desde los años ochenta del siglo pasado.
Cierto, desde antes tuvimos aeropuerto. Desde 1911, para ser más precisos. En noviembre de aquel año, un Primer Jefe de Estado, Francisco I. Madero,  voló en una aeronave, durante 10 minutos. ¡Toda una hazaña! Ese primer aeropuerto, ubicado en los llanos de Balbuena (hoy colonia Jardín Balbuena), se llamó Aeródromo de Balbuena. En 1928, ya “modernizado”, se le denominó  Puerto Aéreo Central de la Ciudad de México. Para noviembre de 1952, el Presidente Miguel Alemán inauguró lo que desde entonces se conoce como Terminal 1, en los terrenos actuales.        
Pero como la demanda del servicio no ha dejado de crecer, en el 2001, el gobierno federal intentó  construir el nuevo aeropuerto, ya diseñado desde tiempo atrás, pretendiendo pagar a los propietarios de las tierras que se ocuparían, 7 pesos por metro cuadrado. Obviamente, los pobladores  de San Salvador Atenco se opusieron y aliados con el GDF y el PRD, echaron abajo la intención gubernamental de construir el nuevo AICM. En lugar de eso, anexa a la terminal fue construida una segunda  Terminal, la 2, que se inauguró en el 2003. Pero aunque en ese momento la capacidad del aeropuerto aumentó un 30 por ciento, el gusto duró poco. Sus operaciones ya no caben en esas terminales y, dentro de la gran Ciudad…ya no hay terreno a la vista.  
En 1952, el primer aeropuerto en forma de la Ciudad de México, el del Peñón de los Baños, se encontraba en las orillas de la Ciudad. Sesenta y seis años después, el AICM está ubicado a solo 5 Km del Centro Histórico de la gran ciudad. Y muchas veces, desde dicho Centro hasta el Aeropuerto, tarda uno en llegar a dicha terminal, una hora o más, por el tráfico  infernal de la capital del país.  
El AICM fue diseñado para atender anualmente, una demanda de 25 millones de usuarios, pero actualmente da servicio a 45 millones al año. Ello ha provocado una baja en la calidad del servicio pues muchos vuelos se retrasan al arribar o al salir, y servicios que antes eran comunes, como los aerotaxis y vuelos particulares, ya no se permiten. Aparte de que cuando hay desfile militar, las horas de exhibición de las naves militares, el servicio en el Aeropuerto, se suspende.  
Lo anterior habla de la saturación del servicio.
Pero hay que insistir en que la contaminación ambiental que provoca el aeropuerto, es mayúscula. Y siempre en perjuicio de los habitantes de la gran Ciudad. La otra contaminación, la auditiva, también es grave. La gente de la capital que habita en las colonias circunvecinas al aeropuerto, unas veinte colonias (las dos Moctezuma, Peñón de los Baños, Caracol, Cuchilla del Tesoro, Romero Rubio, Boulevard Puerto Aéreo, Arenal, Adolfo López Mateos, Pantitlán, Cuatro Árboles, Gómez Farías, Federal, Santa Cruz Aviación, Industrial, Puerto Aéreo, etc.), y un sinnúmero de Unidades Habitacionales, y colonias que pertenecen al Edomex, está  casi sorda.
Por eso el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”, debe salir de la gran urbe, Es un peligro para la CdMx.
Eso es lo primero que deben tomar en cuenta, ahora que tanto se habla del tema, los encargados de decidir, sobre el destino del Aeropuerto capitalino.
Y en las 78 Hectáreas que hoy ocupa el AICM, hay que construir una gran área verde, como una gran Alameda. Así, hasta podrían quedar unidos la Alameda Oriente y el Deportivo Oceanía. Entonces, en la gran Ciudad tendríamos una zona grande de esparcimiento y otro “pulmón”, para beneficio de millones de seres humanos.
en otro lugar, se estarían perdiendo 250 mil millones de pesos (y ahí va dinero de las Afores eh). La opción óptima para la construcción del nuevo Aeropuerto, hubiera sido Tizayuca. Eso se dijo hace años. Pero los técnicos escogieron los terrenos aledaños a Texcoco, Neza y anexas. Ya que. Solo por sentido común – digo, como nuestro HH Presidente electo dijo no saber qué hacer, con todo respeto le opino - debería quedar allí, donde ahora se construye, pues ya se han invertido 100 mil millones de pesos y existe un crédito de otros 150 mil millones. O sea, que si se opta por volver a empezar
Además los que más saben del asunto ha dicho que no debe haber dos aeropuertos (el actual y el de Santa Lucia ampliado) juntos.
Eso digo yo. Y ustedes, estimados cuatro o cinco lectores, ¿qué opinan?            
Notitas: Una.- Que sí, don Alfonso Romo, flamante Jefe de la Oficina de la Presidencia del gobierno federal que inicia el 1 de diciembre, fue uno de los grandes empresarios salinistas, que intentó censurar al Canal 40 cuando desde éste medio se ventilaba el caso del Padre Maciel, Jefe de los Legionarios de Cristo, acusado de violar a un montón de seminaristas. Ya que. Dos.- Que al parecer, con la liberación de “Su Majestad, la Emperatriz del Pizarrón, Marquesa del Gis y Archiduquesa del Borrón y Cuenta Nueva” (G. Sheridan, en El Universal del 21 de agosto del 2018), la mismo que confesó ser millonaria gracias a la herencia de 373 millones de pesos, que le dejó su mami, una humilde profesora rural, y profesora (no Maestra), Elba Esther Gordillo Morales, también regresa la era de los líderes charros, pues igual vuelve a México el tal Napito, convertido en Senador de la República (ambos, por cierto, compartiendo el mismo abogado). Para completar el trio, el millonario líder de los trabajadores petroleros, de antemano ha sido exonerado de toda culpa, por la próxima Secretaria del Trabajo. Tres.- Que este mes de julio, resultó ser el más violento de las últimas dos décadas. Con 2,599 asesinatos, ¡84 por día! Cuatro.- Que este 23 de agosto, Heberto Castillo Martínez, uno de los íconos del Movimiento Estudiantil de 1968, y héroe de mil batallas, hubiera cumplido 90 años de edad. Cinco.- Que por cierto, para recordar a ese Hombre Ilustre, estaremos, gracias a la Lic. Miriam de la Cruz, hablando en su programa de Radio por Internet, “Ventana Publica”, el lunes 27 de agosto a las 20 horas. En mi libro, “Cuando correteábamos utopías”, tal personaje ocupa un lugar central. Por si quieren adquirirlo. Seis.- Que ¿ya hacen ejercicio diario, estimado y estimada? ¡ggggrrrrrr! O de perdida, ¿me acompañaron en el XXXVI Maratón de la CdMx, este domingo 26 de agosto?           
México, CdMx, a 26 de agosto del 2018.  


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