Por
Jorge de la Torre
Aliza Chelminski
nos recibió cortésmente en la puerta de su oficina - pulcra, ordenada,
funcional, y acogedora a pesar de su amplitud, en la que algunos detalles nos
dejaban ver aspectos de su personalidad (Un
par de cuadros en pared y librero, algunas macetas con plantas de sombra, un florero con flores artificiales sobre el
escritorio en que solo destaca su lap-top, dos mapas de la delegación en los
que se señalan puntos con alguna intención, una pequeña sala de tres piezas, y
una mesa de trabajo)
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| Aliza Chelminski |
