Por Félix Carbajal Juárez
Para los enamorados del manejo que Pemex
hacia de los hidrocarburos anteriormente a la Reforma, vale la pena recordar un
muy caluroso miércoles 22 de abril de 1992, en la bella ciudad de Guadalajara,
Jalisco, en el barrio de Analco al oriente de la ciudad un fuerte olor a
gasolina seguido de una serie de explosiones que cimbraron las casas, calles y
adornaron las azoteas con los vehículos que transitaban en el trayecto de los ductos de drenaje
llenos de gasolina, expulsada de los tanques de almacenamiento de las
Instalaciones de Pemex, * que unida a los desechos industriales de productos
explosivos, hicieron la mezcla adecuada para generar un desastre en la ciudad, muy parecido a cualquier bombardeo en algún
sitio en guerra. Ningún funcionario de Petróleos Mexicanos fue
sentenciado a ser huésped permanente en algún reclusorio. La impunidad en todo su
esplendor…
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| Calles del Centro de Guadalajara. 22 de abril de 1992. |
