Por Félix Carbajal Juárez
El PRI, aparentemente está dispuesto
a aprovechar el aviso de los dos factores visibles que tiene respecto a su
posición en la concepción política de la población. Actualmente, las encuestas
lo ubican como el partido político con una masa dispuesta a votar por él que no
rebasaría el tercer lugar en la contienda electoral presidencial. El otro, la
situación de inseguridad en que está inmerso el país y la baja popularidad de
que goza el presidente Enrique Peña Nieto y su equipo gubernamental. Ambos,
para no sentirse orgulloso de ninguno y, a tan solo seis meses del inicio del
proceso electoral.
A partir de ese entorno, ha iniciado
el proceso de exhibir ante la población, que como buen camaleón, está dispuesto
a modificar su estructura en aras de mantener el poder y darle a la gente la
imagen que; a pesar de todos los sinsabores recibidos en la presente
administración, les gustaría que tuviera para que siga siendo el Partido
Político de sus amores. Con este propósito y un gran despliegue de propaganda
ha iniciado la discusión de lo que dicen será su transformación, a través de
cinco mesas de análisis de estatuto, estructura y todo lo relacionado a la
participación de sus afiliados, militantes y demás gente que concuerde con los
objetivos del partido.
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| Entre el PRI y Rafael Marquez |
