Ethel Camarena Meixueiro*
“En 1925 el
pintor francés Jean Charlot comenzó a difundir la obra de José Guadalupe
Posada; hasta ese entonces el mundo supo del artista que retrató la violencia
cotidiana de su tiempo: como salidos de una pesadilla, sus monstruos, calaveras
y demonios volvieron célebre la cercanía de los mexicanos con sus muertos. La
amarga ironía es que los huesos del grabador a nadie le importaron y murió como
un desconocido”.*
El mito en torno
a su historia vendría después…Posada es un gran rompecabezas que se ha ido
armando, prácticamente de la nada.
“José Guadalupe
Posada Aguilar nació en Aguascalientes en 1852. Murió en Tepito en 1913.
Durante los sesenta y un años que deambuló por este mundo, se le llamó Don Lupe
y él. Un hombre gordo y bonachón, respondía a ese nombre”.
