Alejandro Mario Fonseca
A mí me gusta comer bien. Y cuando
digo comer bien, me refiero a la comida mexicana, un buen molito, acompañado de frijolitos y de
tortillas hechas a mano. Y es que nuestra comida es deliciosa, es de las
mejores del mundo. Quien haya visitado los Estados Unidos o Europa no me dejará
mentir.
La clave de nuestra comida está en
sus ingredientes prehispánicos: la tortilla de nixtamal, los diversos chiles,
el jitomate y una gran variedad de verduras. Si a esta base culinaria se le
agrega la carne de guajolote, cerdo o gallina, se obtiene un delicioso y
nutritivo molito.
No me voy a extender hablando de la
gastronomía mexicana, que resulta de la combinación de ingredientes mexicanos y
españoles. ¡Qué delicia un buen mole
poblano (por ejemplo el del Hotel Colonial en la ciudad de Puebla) o un
delicioso chile en nogada (por ejemplo el de El sazón de mamá aquí en Cholula!
Y si, la gastronomía mexicana incluso
fue reconocida el 16 de noviembre de 2010, como Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Y hoy en día es y
seguirá siendo uno de los principales atractivos turísticos de nuestro país.
Pero ¿hasta cuándo?
Y me hago esta pregunta estimado
lector, porque veo con tristeza que la base de nuestra cultura gastronómica se
está perdiendo. Si, se está perdiendo, tan sólo hay que ver lo que está pasando
con la tortilla. Incluso aquí en Cholula ya no se consiguen con facilidad
buenas tortillas: hechas a mano y con maíz nixtamalizado.