Por José Luis Hernández
Jiménez
Ahora que, políticamente hablando, existe mayor posibilidad
de que los recursos naturales como el petróleo, se cuiden como la niña de los
ojos de la nación, parece que los nuevos encargados de tomar decisiones al
respecto a partir del 1 de diciembre próximo, están en… otro rollo.
Habrá que recordar que en los años setentas y ochentas del
siglo pasado, cuando al frente del país, estaba un poderoso Partido de Estado,
viendo que la deuda externa era agobiante y las arcas públicas estaban
exhaustas, al gobierno de entonces se le ocurrió acelerar la extracción de
petróleo (y gas) para venderlo al extranjero (“como si fueran tomates”,
dijeron), principalmente a los EU. Así, insistieron, saldríamos de la crisis.
Para fortuna de aquellos gobernantes, fueron descubiertos
nuevos y ricos yacimientos petrolíferos. Don Horacio Flores de la Peña, quien
trabajaba en el gobierno de entonces como Secretario de Patrimonio y Fomento
Industrial, dijo que estábamos nadando en el oro negro, ya que “había petróleo
hasta en las cubetas”. Con esta situación a su favor, el gobierno siguiente, metió
el acelerador en su labor de vendedores rápidos de dicho recurso natural. Decían
aquellos señores, que había que vender rápido para hacernos ricos pronto.
Incluso se aventuraron a decir que los mexicanos “debíamos prepararnos para
administrar la abundancia”.
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| Publicado en 1981 |

















