Alejandro Mario Fonseca
En mi última colaboración comentaba
el aniversario de la Matanza del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco. El
acontecimiento puede ser enfocado de muchas maneras, yo intenté darle un toque
de belleza a mis comentarios, citando el poema La limpidez de Octavio Paz.
Y resulta que no faltó quien de mis
amables lectores, le resultara “grotesco” (¿ridículo?, ¿absurdo?), así me lo
dijo; el que yo me hubiese atrevido a hablar de un acontecimiento histórico tan
importante apoyándome en un “reaccionario como lo fue Octavio Paz”. (Uuffffff).
No es la primera vez que me pasa. Ya
en otras ocasiones he tenido problemas, y no sólo con lectores sino también con
amigos, porque no les gusta que cite poemas o ensayos de Octavio Paz.
¿Qué pasa? ¿Por qué sucede esto? La
respuesta está en la ignorancia de la obra del poeta que ha caracterizado a
nuestro pueblo, sobre todo a la ignorancia de una buena parte de la “izquierda
mexicana”.
Y con todo respeto, insisto en lo que
siempre les he dicho, que a Octavio Paz hay que leerlo con calma y con un
diccionario en la otra mano. ¿Por qué?, pues porque además de que su prosa y su
poesía son hermosas (exquisitas), su
vocabulario es muy rico y extenso.
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