Alejandro Mario Fonseca
Cuando llegué a trabajar a Puebla por
allá a mediados de los años 70 del siglo pasado, había un incipiente fomento a
las actividades culturales.
Fue durante el gobierno estatal de
Don Alfredo Toxqui cuando se impulsó con decisión la música clásica, por citar
tan sólo un ejemplo. Competían dos instituciones, una estatal, Puebla Ciudad Musical y
otra apoyada por la iniciativa privada, Sociedad
de Conciertos.
Ambas organizaciones competían por
traer a Puebla orquestas sinfónicas de prestigio internacional, que incluían
solistas famosos, valets,… etcétera. Me acuerdo muy bien que hasta incluían
conciertos de Jazz, algo inusitado en Puebla.
Las funciones se presentaban los
viernes en el Auditorio de la Reforma, allá en la zona de los Fuertes de Loreto
y Guadalupe. Era el único lugar “apropiado” para conciertos de música clásica,
el día de hoy existen algunos otros.
Eran dos temporadas muy apreciadas
por los que nos interesábamos en ellos. Y si bien el esfuerzo por realizarlos
fue muy loable, el problema era que, aunque regalaban un porcentaje de los
boletos, les resultaba muy difícil llenar el auditorio.
En Puebla no existía un público
educado para apreciar la música clásica: resultaba elitista. ¿Por qué?
![]() |
| Pandora en Puebla... |
