sábado, 8 de octubre de 2011

Tlatelolco: El paraíso “Montículos de Arena”


Por 68-85 Legión 11


Jardín de "La Pera"


Hola, a todos los lectores. Este escrito no es más que la palabra viva de la Legión que ha estado poco o mucho tiempo dentro de este gran paraíso de “montículos de tierra” que, gracias a grandes personas, se ha logrado crear algo que es donde nosotros vivimos y compartimos... pero, ¿de verdad lo compartimos con muchas ganas? ¿O sólo lo compartimos por compromiso? ¿Acaso nos hemos convertido en algún monstruo de esta gran sociedad?, porque vemos a varias personas que pelean por que el gobierno dé apoyo, cuando se supone que esta gran unidad habitacional fue dotada de innumerables beneficios con que otras unidades no contaban. ¿Dónde está ese espíritu que antes existía? ¿A dónde se fue? Ahora sólo veo a algunas personas que creen que el pasado nunca se fue y que sigue viva mi Ciudad Tlatelolco.

¿Por qué ciudad? Porque aquí se tiene todo, no necesitas salir de los “montículos de tierra”, porque así fue llamada por los sabios. Pero ahora la sociedad la ve diferente, como algo trágico y no como una unidad que al paso del tiempo se ha ido deteriorando. Dicen los grandes sabios que “nada dura para siempre”; sin embargo, tengo que agradecerles a aquellas personas que con entusiasmo y ganas siguen trabajando para que Tlatelolco continúe adelante con las mismas fuerzas con las que ha vivido durante 51 años (si no me equivoco).

El propósito de este escrito es poner de manifiesto que una Legión está viva y desea aportar un granito de arena para esta gran unidad, porque no quiero escuchar a las personas decir que Tlatelolco está manchado con sangre, ¡claro que no!, la sangre, en todo caso, significa que aún vive, que aún corre por sus venas la historia, una historia muy interesante de la cual uno quisiera que la sociedad se enterara. Gracias a tantas muertes hemos reflexionado, esas muertes nos han obligado a ver más allá para que nunca vuelva a tener lugar un hecho tan vergonzoso como aquél.

¿Cómo se podrá hacer esto si la sociedad sólo ve por sí misma y nadie quiere ver por el conjunto de seres que somos, que son letras que hemos leído durante años, pero que se quedan en lectura? Ya es tiempo de ver por nosotros, ya es tiempo de crecer como personas y poner el ejemplo como fue ayer, debería ser hoy y convendría que fuera mañana.

La legión ha nacido, Tlatelolco es nuestro y no caerá jamás.





viernes, 7 de octubre de 2011

El terremoto de 1985 y el edificio Nuevo León


Edificio Nuevo León colapsado...

Por Roberto Vázquez vecino del edificio Francisco Javier Mina.



El 19 de septiembre de 1985 a las 7:19 Hs. A. M. ocurrió en la ciudad de México el peor temblor de que se tenga memoria en el siglo XX, ese día camino al trabajo escuche por la radio que el edificio Nuevo León de Tlatelolco había colapsado, por lo que sentí una pena inmensa, ya que tenía amigos en el mismo. Al ver en las oficinas la poca gente que había asistido y todos preocupados por su familia, tomé la responsabilidad del Gerente y les di el día a todos. Personalmente me dirigí a casa de mis padres en la primera unidad y con uno de mis hermanos fui a ver como estaba el edificio mencionado.

Al llegar a las inmediaciones del inmueble caído, fuimos recibidos por un cantante y amigo conocido como “Paco Gruexxo”, quien a su vez administraba el deportivo Antonio Caso en la tercera unidad. Lo primero que me dijo al verme fue lo siguiente; “Hijo, nadie me hace caso” y después nos saludamos. Entramos al deportivo, donde había personas lastimadas ayudadas por paramédicos y algunos muebles o pertenencias de habitantes del edificio, salimos a ver la situación mi hermano y yo, siendo más pavoroso de lo que me había imaginado y en efecto reinaba el caos, toda la gente ayudando desesperadamente a como dios le diera a entender. Rafael, o sea mi hermano de inmediato se incorporó a la gente que físicamente a mano limpia escavaba como podía.


Yo, me puse a observar y a meditar cómo ayudar de la mejor manera y lógico que era organizarnos, pero cómo hacerlo, en esas cavilaciones me encontraba cuando llegó el ejercito. De inmediato encontré la respuesta, le pregunté al soldado que estaba más cercano, qué quién era el mandamás de todo ese pelotón, me dijo el nombre de un capitán el cual no recuerdo. Pero le pedí que lo llamara y así lo hizo. Cuando llegó, después del saludo le dije: Capitán qué le parece si nos organizamos, a lo cual estuvo de acuerdo, mire que sus hombres rodeen el edificio y bajen a toda la gente, los que quieran seguir ayudando, que vayan al deportivo y ahí recibirán instrucciones para que sigamos una metodología y se les pueda dar una especie de gafete.


Manos a la obra puso el Capitán y yo corrí a comunicárselo a Paco Gruexxo. Dentro del deportivo, todos estuvieron de acuerdo y con cinta “masking tape” hicimos los gafetes, acomodamos cuartos para los muebles, para heridos y para personas fallecidas que desgraciadamente hubo bastantes y durante días se siguieron rescatando cuerpos, A partir de ese momento todo funcionó de mejor manera. Se acordonó el lugar con los soldados y se hicieron largas filas desalojar piedra y escombros con mayor prontitud. Era increíble ver el entusiasmo de la gente a pesar del cansancio.


Recuerdo que en lo personal estuve coordinando actividades, porque a partir de ese momento, me consideraron como el jefe de la brigada, dirigir a los muchachos, hablar con el jefe militar, coordinar actividades internas y también ayudar físicamente en lo que se necesitaba. Sin embargo, algo que me inquietaba era una cuestión, porqué se habían caído dos módulos y uno estaba en pie? Al asomarme en las correrías que traíamos todos, me di cuenta que los módulos caídos no estaban recubierto por tierra a su alrededor, solamente el que quedo de pie, averiado también pero firmes.


En los pocos ratos en los que pude platicar con los residentes del Nuevo León que podían hacerlo, con bastante coraje me dijeron que un tiempo antes un año o más, AISA llevó a cabo obras de repilotear a varios edificios. Lo que sucedió con el inmueble que nos ocupa, es que se les quito la tierra de unos cinco metros alrededor como los castillos medievales, para poder colocar los pilotes necesarios, cuando terminaron el módulo uno de las entradas A y B, sucedió que se formó en ese entonces la auto administración del edificio, entonces la empresa nombrada les dijo que ellos trataran el fin de la obra con los contratistas.


Lógicamente la administración no acepto, AISA dijo que ellos aportarían el dinero pero que ellos se encargaran de lo demás, a lo que le contestaron, tú empezaste los trabajos termínalos es lo justo. De ahí en adelante se hizo una discusión infantil, termínalo tú, no mejor tú a ti te toca, no a ti, y el tiempo pasó. El módulo seguía de pie como ficha de dominó, esperando no sólo el fin de la discusión que nunca llegó, sino lo que el destino le tenía deparado, lo cual es lo que platicamos al principio. Consecuencias irreparables de la irresponsabilidad y de la burocracia de esas obras. Hasta aquí fue lo que me comentaron en el momento de la tragedia.   


*otros artículos relacionados con el tema:
http://vivirtlatelolco.blogspot.mx/2010/09/el-sismo-de-1985-en-Tlatelolco.html

http://vivirtlatelolco.blogspot.com/2011/10/arq-guillermo-mitre-arrollo-el-edificio.html

http://vivirtlatelolco.blogspot.mx/2011/09/por-que-se-cayo-el-edificio-nuevo-leon.html

     

lunes, 3 de octubre de 2011

Anuncia el Centro Cultural Universitrario Tlatelolco. La conferencia organizada por "Vivir en Tlatelolco" Periodismo Comunitario









domingo, 2 de octubre de 2011

2 de octubre y Tlatelolco: una guerra de sonoridades



Miguel Ángel Márez Tapia (antropólogo)

Una batalla de sonoridades divergentes y contradictorias fue el marco de la conmemoración del 43° aniversario de la masacre de estudiantes el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Los sonidos fueron los actores principales del drama social representado en el escenario, la obra estuvo dividida en tres actos.

Guardia de honor oficial, funcionarios delegacionales
y la invitada del Comite 68, Ana Ignacia Rodríguez,
"La Nacha" Foto: Miguel Angel Márez Tapia


Primer acto,  las voces de diversos representantes del gobierno delegacional, unos en funciones, otros con aspiraciones políticas para la nueva administración que comenzará en 2012, a través de discursos en la ceremonia cívica, la banda con notas solemnes desborda el duelo al levantar el lábaro patrio a media asta, el gobierno de izquierda partidista ensaya y plasma su visión de la matanza de 1968. Otro momento es cuando los presentadores de la Dirección de Cultura delegacional, anuncian el comienzo de otro “Memorial de Tlatelolco”, donde mezcla el festejo con la conmemoración, el escenario de metal instalado para el evento posibilita un performance de cuerpos, entre danzas, armonías musicales de grupos en diversos géneros, junto a una magistral representación del actor Roberto Sosa entre ironías, sarcasmos y tintes de verdad sobre la situación de nuestro país.

Performance en el 3er Memorial de Tlatelolco
Foto: Miguel Angel Márez Tapia

La marcha del silencio
Foto: Miguel Angel Márez Tapia
Segundo acto, el incienso que aromatiza los sentidos, las caracolas inundan el ambiente sagrado al momento de invocar a los dioses, un numeroso grupo de personas vestidos de blanco se alistan para iniciar el andar en la primera marcha del día, es muy temprano y el astro rey apenas se asoma por la densa nubosidad que vela sus rayos. Ahí, surge el saludo a los cuatro puntos, los cuerpos armonizados con símbolos mexicas, penachos danzan al ritmo del tambor que armoniza la solemnidad de brindar tributo a los caídos, ofreciendo cantos, veladoras y flores en el pequeño templo arqueológico de la zona chica. 




En el camino a Mictlán
Foto: Miguel Angel Márez Tapia
La Estela del 68, es el escenario en donde se plasma la expresividad de sus cantos, ritmos y movimientos, es el camino a Mictlán (tierra de los muertos) y el renacimiento de nuevos integrantes.
Danza en honor a los caídos
Foto: Miguel Angel Márez Tapia

Cómite 68 Foto: Miguel Angel Márez Tapia
Tercer acto, el Comité de 68 está en duelo, sus integrantes ya pintan muchas canas, el tiempo ha pasado factura en sus rostros, sin embargo su convicción y congruencia militante se mantiene firme, sin micrófonos ni aparatos burocráticos que los respalden, se mantienen estoicos en respaldar la memoria de su lucha a un costado de la Estela del 68 y la zona arqueológica. Pero en esta ocasión, existe otro motivo en sus acciones, un compañero emblemático de lucha ha emprendido el viaje al inframundo, a través de cantos mexicas, la Internacional y el Himno Nacional en náhuatl se le rinde tributo a la vida y memoria de Fausto Trejo Fuentes.  Emociones desbordadas, letras musicales, lágrimas de familiares y amigos desbordan la intimidad de ese instante. Sin embargo, es momento de partir ya que la segunda marcha del día emprende su camino al Zócalo.
Una flor roja en recuerdo de Fausto Trejo
Foto: Miguel Angel Márez Tapia
Tres actos, tres distintos puntos de vista sobre el 2 de octubre, críticos y contradictorios entre sí, un escenario modificado, la plaza que ha sido intervenida por Luciano Matus, 32 cuerdas de níquel sujetas (muchas cuerdas ya se han caído) - a media asta - de los mástiles que están en el lugar, entrelazan el edificio Chihuahua, el antiguo Colegio de la Santa Cruz y el Centro Cultural Universitario, cada tramo de la intervención genera distintas innovaciones sonoras por las reverberancias producidas a través del viento. Juntos entrelazan voces y sonidos. Juntos evocan y luchan de manera diferenciada por conservar la memoria del 2 de octubre, y así no caiga en el olvido.
"Intervención" una actividad del Centro Cultural Universitario
Tlatelolco, UNAM Foto: Miguel Angel Márez Tapia

sábado, 1 de octubre de 2011

Tlatelolco y el 2 de octubre