| Reparación de fuga de agua en el edificio Nayarit |
Miguel Angel Márez Tapia*
El pasado 18 de abril Tlatelolco despertó con una mañana movida, un sismo de 7.2 grados Richter a las 9:27 am, la intensidad del movimiento telúrico motivó la evacuación de muchos tlatelolcas, causó crisis nerviosas y pánico en ciertos vecinos. Las imágenes de 19 de septiembre regresaron inmediatamente a la mente de muchas personas, en sus conversaciones comparaban lo fuerte que lo habían sentido. Vivir en Tlatelolco, realizó un extenso recorrido durante dos días donde constató los daños, mismos que detallaremos más adelante. La vulnerabilidad de Tlatelolco ante los sismos nos lleva a reflexionar sobre un problema latente en dos direcciones, la seguridad nuestro edificio y los efectos sociales que un movimiento telúrico produce a nuestra Unidad.
Nuestro edificio, un espacio vulnerable
Es un hecho que los edificios van a cumplir oficialmente 50 años de antigüedad, asimismo los dueños de los departamentos no hemos brindado un mantenimiento adecuado a nuestros edificios (me incluyo como colectivo), desde el momento que nos convertimos en condominio en su totalidad a mediados de los años noventas. Para ser justo en la sentencia anterior, tampoco el Gobierno Federal de ese tiempo brindó ninguna transición tersa y gradual, ni dio mecanismos o herramientas al momento de finiquitar el Fideicomiso a la autoadministración que hoy tenemos. El problema de inicio, Tlatelolco es el conjunto habitacional de su tipo más grande de México y segundo en el continente americano, sólo después del Conjunto "Co-op City" localizado en el Bronx, en la ciudad de Nueva York.
El sismo de 1985 es una herida abierta, puedo sostener la tesis que el miedo es el principal problema que tiene Tlatelolco hoy en día, de ahí se derivan múltiples problemáticas, como lo sustenté en mi investigación a nivel de maestría. No te han dicho alguna vez tlatelolca, en una plática cualquiera. ¿Cuándo te vas a ir de Tlatelolco? ¿Qué todo está a punto de caerse? La imagen de Tlatelolco desde fuera está cargado de aspectos negativos, inseguros y vulnerables. Pero… ¿Cómo vemos los tlatelolcas a nuestra Unidad? En una mirada desde dentro, los tlatelolcas en su mayoría no confían en su edificio, muchos de ellos han expresado que viven con miedo, el único punto de seguridad que tenemos en nuestra vida, el inicio de todo ciclo de vida, nuestra casa, es inestable y vulnerable, nuestra vida se impregna de ello.

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