lunes, 14 de septiembre de 2020

¿Qué educación queremos para nuestros hijos?

Alejandro Mario Fonseca

Los mexicanos, y al parecer la mayor parte del mundo estamos viviendo una experiencia inédita: nuestros hijos están educándose pegados a una máquina, a una computadora. La red de Internet está resultando ser, cuando se utiliza bien, el fuego de Prometeo.

 

Como todos sabemos, la historia de Prometeo ha inspirado a muchos autores para referirse a la osadía de los hombres de hacer o poseer las cosas divinas; y los románticos vieron en él un prototipo del genio natural. Pero no lo es.

 

Y no lo es porque no es otra cosa más que una herramienta, sí muy útil, pero también muy peligrosa. Si no la utilizamos con cuidado puede tragarnos y condenarnos al fuego del infierno de la ignorancia, del chisme y de la vacuidad; en suma: al paraíso de los cerebros huecos.

 

Sin embargo, no hay que tenerle miedo, sencillamente hay que aprender a utilizarla. Además, más pronto que tarde volveremos a la “normalidad” y la educación tete a tete (cara a cara) regresará. Y lo que yo espero es que regrese corregida, con un verdadero plan.


jueves, 10 de septiembre de 2020

No hay mal que por bien no venga

“No hay mal que por bien no venga” es un refrán que busca emitir un mensaje optimista ante aquellas situaciones que, en principio, no son buenas pero que, a futuro, pueden generar resultados positivos.

 

Este es un refrán antiguo, de fuente oral y muy empleado por las personas en general. “No hay mal que por bien no venga” se puede aplicar en diversas situaciones en las cuales no se obtiene a la primera aquello que se quiere, por lo que genera la idea de desdicha o infortunio.

 

En estos casos, “no hay mal que por bien no venga” puede emplearse incluso como una frase de consuelo para prepararse y seguir trabajando por alcanzar el objetivo que se quiere y sin perder el optimismo. Es decir, lo mejor está por venir, esto como parte de retomar el entusiasmo. (Cfr. significados.com).

 

En esta ocasión quiero escribir de nuevo sobre la pandemia del covid-19. Había ya he dejado de hacerlo porque al llegar a la cúspide estadística de las defunciones y su desaceleración; aunado al anuncio de que contaremos con la vacuna hasta enero, muchos entramos en una especie de resignación.

 

Pero antes de comentar esto, quiero reflexionar sobre qué nos trajo de “bueno” este monstruo viral que ya nos tiene confinados en nuestros hogares por seis meses. Más allá del tema del “escándalo” que los políticos oportunistas han desatado, lo que me gustaría es relatar los “beneficios del desaguisado”.

Comida Chatarra

viernes, 4 de septiembre de 2020

Educación cívica

Alejandro Mario Fonseca

A los mexicanos nos urge una educación popular de alta calidad. Pocos lo saben o recuerdan, pero ya vivimos un experimento exitoso que por desgracia se desperdició debido a la corrupción sindical del magisterio. Hoy vivimos la oportunidad de retomar aquel proyecto.

 

Cuando yo tenía 12 años y tomé mi primera clase de política, empecé con el pie derecho. El primer concepto que aprendí y que se me quedó gravado para siempre, es el de Zoon Politikón.

 

Usted me dirá, pero cómo ¿su primera clase de política a los 12 años? Pues sí, resulta que por allá a mediados de los años 60 en los programas de estudios de la Secundaria se estudiaba obligatoriamente civismo.

 

Mi secundaria la estudié en el plantel No. 15 “Albert Einstein”, que sigue estando frente al antiguo Colegio Militar, en la calzada México Tacuba, desde luego en la ciudad de México.

Jaime Torres Bodet
 

lunes, 31 de agosto de 2020

Patrimonialismo y corrupción

Alejandro Mario Fonseca

Hará unos 4 o 5 años cuando visité el Museo Barroco en la ciudad de Puebla. Me gustó. Si no lo conoce, vaya es una excelente oportunidad de conocer una de las etapas culturales más ricas de nuestra historia.

 

Voy a hablar aquí de lo que le falta: una sala dedicada a la política, al régimen político de la época: el patrimonialismo. Como usted verá, mutatis mutandis, en esencia el régimen político actual no ha cambiado mucho, quizás por ello no fue necesario dedicarle una sala.

 

El virreinato mexicano fue un modelo de dominación impuesto por España y por mucho tiempo considerado fiel reflejo de su monarquía absoluta. Para Octavio Paz* hay una diferencia capital entre el sistema político novohispano y el de la metrópoli: los grupos que componían a la sociedad novohispana no tenían representación política nacional y no conocieron las Cortes, es decir, la forma hispánica de parlamentarismo.


lunes, 24 de agosto de 2020

Cuando el fin es lícito, también los medios deben serlo

Alejandro Mario Fonseca

Fue hace muchos años cuando leí Más allá del bien y del mal, de Friedrich Nietzsche, que tomé conciencia de una máxima que me impactó tanto que aún recuerdo su esencia: “son los medios los que deben justificar y estar a la altura de los fines”.

 

Y es que lo habitual es escuchar decir que “el fin justifica los medios” cuando alguien ha conseguido algo por algún método no del todo ético, pero que el hecho de realizarlo de aquel modo ha valido la pena por el resultado conseguido (aplicándose sobre todo en el terreno de la política y los negocios especulativos).

 

No son pocos los que atribuyen, erróneamente, esta frase a Maquiavelo, “quien defendió a través de su obra literaria la manera más amoral y déspota de hacer política”. Incluso existen fuentes que indican que “fue el propio Napoleón Bonaparte quien la dijo tras la lectura de El Príncipe, si no la única, la obra más conocida de Maquiavelo”.

 

Y esto último lo pongo entre comillas porque en general tenemos un concepto negativo de Maquiavelo. Ya lo he comentado antes, el término maquiavélico designa de mala manera a una persona que actúa con astucia y perfidia para conseguir sus propósitos.