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miércoles, 12 de diciembre de 2018

La justicia en entredicho: el maximato estatal poblano va

Alejandro Mario Fonseca
Felices fiestas navideñas! Las “buenas conciencias” de lo más granado de la sociedad tradicional poblana pueden dormir a gusto y disfrutar de sus privilegios: el morenovallismo sigue vivito y coleando.
Lástima, muchos teníamos la esperanza de que el conflicto poselectoral  fuera aprovechado por los verdaderos panistas poblanos para sacudirse de las viejas mañas priistas que han tenido a su partido secuestrado los últimos 8 años.
Hoy domingo 9/12/18 amanecimos con la noticia de que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declaró, por mayoría de votos, la validez de la elección de la gubernatura de Puebla, celebrada el pasado 1 de julio.
 Después de una sesuda sesión los jueces determinaron que las irregularidades acreditadas no se tradujeron en una afectación determinante a los principios constitucionales ni al resultado de la elección.
Resulta muy significativo que esta excepción al giro político hacia la izquierda que está viviendo nuestro país, se dé precisamente en Puebla, una ciudad y un estado que históricamente se ha mantenido políticamente fieles a la tradición y al conservadurismo. 
Rafael Moreno Valle y esposa

miércoles, 4 de julio de 2018

México ya cambió ¿Puebla cuándo?

Alejandro Mario Fonseca
En México estamos viviendo una fiesta democrática inédita. Aun cuando las campañas estuvieron marcadas por la violencia y la guerra sucia, el desenlace fue más que positivo. La jornada electoral del pasado domingo 1 de julio fue ejemplar.
Primero las precampañas fueron toda una farsa. Bueno, casi toda una farsa. Hubo honrosas excepciones en las que la selección de candidatos fue realmente democrática. Pero ese no fue el caso del estado de Puebla.
Aquí en Puebla desde donde escribo, sigue dominando el morenovallismo. Todo indica que el PRI y el PAN se pusieron de acuerdo e intentaron repartirse de nueva cuenta casi todos los puestos importantes por la vía “electoral”.
El gran oligarca poblano, que ostenta en los hechos una representación política de “unidad PRI-PAN”, había pactado ante el oligarca mayor del PAN Ricardo Anaya, para dejarle el camino libre a la presidencia, a cambio de que su esposa fuera la candidata a gobernadora.
Y si eso no se llama oligarquía, entonces dígame usted amable lector ¿cómo le llamamos? Lo curioso es que nadie se sorprendió por el hecho, vaya mucho menos se alarmaron.

Encuesta de salida para gobernador de Puebla