Alejandro Mario Fonseca
En estos tiempos que nos tocó vivir,
de violencia generalizada a lo ancho y largo de nuestro país y del mundo,
conviene revisar algunos de los textos clásicos sobre el tema. Entre estos
destaca la Historia natural de la
agresión, editado en español por Siglo XXI, en 1970.
El contenido del texto son las
ponencias de un simposio celebrado en Londres en 1963, en el que participaron
principalmente antropólogos, sociólogos y psiquiatras. El objetivo fue el de
estudiar el origen de la agresión en la especie humana, en especial en
situación de guerra, pero también la violencia al interior de grupos humanos en
situaciones de convivencia “normal”.
El hombre es el mamífero más agresivo del
planeta. La auténtica lucha abierta entre mamíferos parece darse sólo cuando la
densidad de la población es excesiva para los recursos del medio, de manera que
hay un grave hacinamiento.
El ser humano parece ser una
excepción. Los no imaginados estratos de
maldad del corazón humano han causado la muerte de 59 millones de personas en
guerras y luchas homicidas entre los años 1820 y 1945. (Freeman). Y no se diga del 45 para acá, súmele usted.
¿Es innata la violencia humana? Los
testimonios humanos parecen casi inequívocos; la agresión no es meramente una
respuesta a la frustración, es un
impulso universal de hondas raíces.
Entre las ponencias destacan las que
estudian el comportamiento de los animales, en cuanto a sus actitudes
agresivas, tanto por su interés intrínseco como para su comparación con los
actos de la especie humana.
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