Alejandro
Mario Fonseca
Con el fenómeno de la globalización
el mundo ha cambiado vertiginosamente. Los Estados Unidos ya no son la potencia
bélica y financiera dominante: China, Rusia y Europa son un contrapeso cada vez
más importante.
Nuestro mundo poco a poco se ha
vuelto multipolar e interdependiente. Obama y Hillary Clinton lo entendían muy
bien, por eso encabezaban todo tipo de iniciativas que privilegiaban el
dialogo, la distensión y la cooperación.
Por desgracia el ignorante y
psicópata Donald Trump llegó a la presidencia y ahora su empecinamiento por
“recuperar la grandeza perdida” se está traduciendo en una seria amenaza para
la paz mundial.
Su único triunfo político ha sido en
el tema de los impuestos. Ya bajaron significativamente, pero sabe muy bien que
más pronto que tarde se le vendrá el problema del financiamiento de una de las
burocracias más grandes, caras y complejas del mundo: la suya, la
norteamericana.
Así que al loco Trump le urge una
válvula económica de escape y ésta, todo lo indica será la guerra. Porqué,
porque las otras alternativas son pírricas y caras. Sí clausura el Tratado de
Libre Comercio le saldrá el tiro por la culata ya que los principales afectados
serían los empresarios norteamericanos.
Y esto por no hablar de la
construcción del famoso “muro”, que cada día se ve más incosteable y absurdo. Y
por lo que toca al resto del mundo las provocaciones continúan. Lo de la
embajada en Jerusalén, el conflicto con Corea del Norte atorado, su racismo
exacerbado, etcétera. Así que insisto, no lo deseo pero todo indica que se
viene la guerra.
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| Foto: Animal Político |





