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martes, 9 de diciembre de 2014

Los tres Tlatelolcos.

Mtro. En Historia, Enrique Jorge Romero Fuentes – Mico

     1. Jardín frente al edificio 13 del ISSSTE

El primero. Fui un afortunado hijo de los burócratas que gracias al sindicalismo obtuvieron vivienda en el “Centro Urbano Adolfo López Mateos”.  mi primer vivienda fue en el edifico 12, entrada 3, departamento 202.  Ahí viví de 1966 a 1970. tuve la alegría de ser de los primeros en llegar a esta parte; la primera unidad ya estaba ocupada.  así, disfrute  junto a mis amigos [1] todo. conocimos  los edificios por dentro, los de lujo,  los elevadores exclusivos para servidumbre, hospitales y escuelas.los pent house,  no había rejas ni en los edificios, ni en los jardines, no existía el edificio de Telmex, todavía había muchos edificios en obra.  las ruinas eran nuestras nos metíamos a juntar obsidianas, a jugar escondidas; el claustro del convento, lo que es ahora la biblioteca de relaciones exteriores, eran ruínas y había sido cárcel, ahí estuvo pancho villa y ahí andábamos. había 2  campos de futbol, tres clubes deportivos, preciosos. una enorme panadería en el Eje Central Y Flores Magón,  dos tiendas del ISSSTE una en la primera unidad, la más grande, y otra al lado de la panadería.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Voces de Tlatelolco: Tita

Por Silvia Muñoz Martínez

Edificio Nuevo León en 1964.
La conocí a los 13 años. Yo entraba en la terrible adolescencia y no sabía si era niña, mujer o cosa.   Tampoco sabía lo que quería hace con mi vida. Entonces una compañera de la secundaria 106 me recomendó tomar clases de piano con la maestra Estela Magaña.

Una tarde subí el elevador del Edificio Nuevo León con mi mamá a disgusto y tocamos en un departamento del tercer piso. Nos abrió Tita de sesenta y tantos años, con cabello blanco, alta y muy delgada.  Entre carcajadas nos dijo que era veracruzana. A mi mamá le agradó y así comenzaron mis clases, soberana tortura! 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Voces de Tlatelolco: “Memoria hecha vida”

Por: Karla Reyes Camacho.

Del lado izquierdo Edificio Miguel Hidalgo y del derecho Vicente Riva Palacio en el Eje Guerrero
Pocas son las historias que sin duda dejan huella profunda en la vida, sobre todo las que me ha tocado presenciar en mi pasar por Tlatelolco. Aún recuerdo la primera ves, que escuche menciona esa palabra, yo tenía 8 años, cuando en mi casa, me prohibieron ver la televisión tras el sismo de 1985, pues no podía enterarme de tan cruel realidad tan crudamente, de todas esas vidas que en aquel espacio se habían perdido.

Cuando crecí y entre a estudiar la licenciatura en la UNAM, irremediablemente tenía que caminar por los andadores de aquel espacio para tomar la micro que noche tras noche me llevaría a mi casa, por lo que diariamente estaba en punto de las 11:00 p.m. compartiendo vivencias con un amigo, el cual me comentaba lo que sucedía en aquel entonces, desde su punto de vista como vecino: “ Tlatelolco ha cambiado mucho, se ha vuelto muy inseguro, lleno de basura y con poca luz,  pero hay algo nunca cambia, su gente calida y sensata, lo decía con un dejo de nostalgia que contagiaba”.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Voces de Tlatelolco: A principios de los 60´s ...

Por Edgar Ramos Magaña


                                            A principios de los 60s... Mi madre y el suscrito en el estacionamiento del Arteaga.
A principios de los 60´s, fue tirada la casa donde vivíamos en la colonia Guerrero, por la ampliación de la avenida Reforma, mi padre por ser empleado de gobierno, fue beneficiado, con un departamento en Tlatelolco, siendo este en el Edificio 4.

Sin embargo por cuestiones de trabajo, cambiamos a radicar en 1962 a la ciudad de Xalapa, Ver. Tenía en ese entonces 5 años y el departamento quedo al cuidado de un tío, que en ese entonces era soltero y cuando veníamos de vacaciones, llegábamos a edificio 4, cuando regresamos de nueva cuenta a radicar a la ciudad a mediados del año de 1968 y siendo 7 hermanos, mi madre y padre, este busco un financiamiento y adquirió un departamento en el edificio José Ma. Arteaga y dos hermanos mayores y mi abuela materna, quedaron a vivir en el 4 y el resto en el Arteaga, ahí empezó la verdadera aventura, a terminar la primaria en la Francisco Medina Ascencio en la 3ª unidad. Me sentía en un mundo de ensueño, los negocios, los andadores donde paseaba en mi bici, los juegos de béisbol en la explanada del Arteaga,el cine que nos quedaba a un costado, que más podíamos pedir.
Fuimos testigos de la construcción de la estación del metro Tlatelolco, y desde una de las ventanas del departamento, vimos como sacaron esqueletos y vasijas de barro y otras cosas de los antiguos tlatelolcas.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Voces de Tlatelolco, mi barrio: un señorío donde se vive nuestra historia

Paola Angélica Sosa Salazar

Plaza de las Tres Culturas en la Unidad Tlatelolco
Mi nombre es Paola Angélica, actualmente soy la divulgadora del patrimonio cultural de la Zona Arqueológica de Tlatelolco. He trabajado para el I.N.A.H. desde 1993, en donde he ejercido cargos muy diversos, sin embargo trabajar en este sitio ha sido un parte-aguas en mi vida personal y profesional; en cierta forma porque Tlatelolco es un lugar con una historia sin par y en otra, porque es parte muy importante de mi historia personal.

Llegué a vivir Tlatelolco en 1975 recién cumplidos los 3 años de edad. Lo que recuerdo de esos tiempos sigue siendo muy nítido, pues todo lo que iba descubriendo me encantaba: juegos para niños cada 50 metros, (mi área favorita de juegos quedaba justamente detrás de mi casa: un enorme castillo de tubos de colores); una tienda departamental gigante (la CONASUPO) que siempre tenía feria de juegos en su estacionamiento; el enorme tianguis de los miércoles, la siempre limpia y perfumada iglesia de Santiago Apóstol, las jardineras floridas, los vecinos amables, las calles limpias y sin coches, los árboles de higos y duraznos que se podían comer sin restricción; mi casa en el piso 20 de la torre más bonita y mejor ubicada de Tlatelolco, la casa de mi abuela (el reino de todo-esta- permitido) en otro edificio pequeño de la unidad y la hermosa Plaza de las Tres Culturas donde cada domingo presentaban espectáculos musicales o teatrales para toda la  familia.