Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de abril de 2014

Acerca del libro palabras indignadas, escrito por Agustín Mejía Zarazúa

Por Alejandro Castillo


Agustín es un vecino que participó en los Jueves de Poesía, realizados en distintos puntos de Tlatelolco a finales del año pasado: ahí lo conocí.

Acaba de publicar un libro con sus propios recursos, teniendo la finalidad primordial de decir su palabra y la intención de ser escuchado,

Palabras indignadas  es un libro escrito con amor y coraje, al leerlo me recordó una frase del Che: “Sin perder la ternura, jamás”.

Agustín cuenta historias de amor y desamor, con los pies tocando el suelo, nos lleva de la mano a mirar la historia de México, a abrir los ojos, a tocar el dolor, a mirar el futuro posible, a voltear al pasado para entender este presente, infectado por el peor cáncer que puede sufrir una sociedad: la corrupción.

Agustín llama a las cosas por su nombre, es directo, las metáforas no le son amigas, con nadie es condescendiente, describe a la izquierda tal cual la concibe; a la oligarquía, sin retoque; a los jefes de gobierno que no van más allá de ser gerentes de una nación-negocio.





Invita a reflexionar acerca de los métodos de lucha utilizados por los grupos sociales que se oponen al dominio asfixiante de los poderosos.
Palabras indignadas, palabras que deberían ser leídas, escuchadas, comprendidas y confrontadas con esta sombría realidad que hoy abraza a nuestra sociedad.
Después de leerlo es muy difícil seguir mirando el mundo sin indignarse aunque sea un poco.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Presentación del libro: “Tlatelolco de la verticalidad a la inseguridad"‏

Por Arq. Mishell Altamirano*

Edificios 5 de Febrero, Revolución de 1910 y General Anaya
Es un honor, después de más de un año de no hacer aparición en estas publicaciones, de estar nuevamente con ustedes, señores lectores.

Hace tres años, el consejo editorial de esta revista mensual, me brindó la oportunidad de publicar mi primera crónica “De la Verticalidad a la Inseguridad”, en la que hablamos referente a mi publicación literaria, en la cual platicamos de esta magnífica unidad habitacional.

Es así que deseo invitarles a leer mi libro, que se titula “Tlatelolco”, el cual saldrá a la venta desde el día 30 de noviembre. En fechas próximas, los días 13, 14 y 15, siendo invitado por la Coordinadora de Residentes de Tlatelolco, para participar en las festividades navideñas que se realizarán en las tres secciones de la Unidad, estaré presente con todos ustedes, para platicar acerca del mismo, así como para poder ofrecerles a todos ustedes, vecinos siempre interesados, un ejemplar a la venta, para que podamos descubrir juntos, la historia, la arquitectura, y la antropología, que componen a nuestra unidad, y así, cada día amar un poco más, el lugar donde vivimos.

La vida debe de seguir, después de la irreparable pérdida de mi abuelita hace unos pocos días, vecina de la Unidad, y que mejor que dedicarle este trabajo en su honor.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Tlatelolco: tres culturas; tres infortunios y una esperanza: vivir en paz

Por: Francisco Martínez Hernández

Mercado de Tlatelolco fragmento del mural: que se encuentra en la Secundaria Diurna 16

El sol nuevo, el de un nuevo día, ilumina el cielo azul y blancas nubes avanzan lentamente dibujando formas y figuras que se disipan para luego aparecer otras. En la tierra, un viento suave y fresco, juguetea con las plumas de Quetzal que lleva consigo el heroico  Cuauhtémoc quien contempla un bello paisaje que al recordarlo lo dejaría registrado en su ordenanza: “Aquí ponemos y asentamos en la forma que hallamos la laguna grande, como atijerada: Sus olas como plata y brillantes como el oro, tan fragante y oloroso, donde fundamos nuestro pueblo de Tlatelulco…” Pero antes, de este panorama, en Tlatelolco, que significa en náhuatl montículo de tierra, los teotihuacanos pescaban en sus limpias y tranquilas aguas.

jueves, 15 de abril de 2010

La Guerrero, una mirada al barrio de Los Ángeles

Por Miguel Angel Márez Tapia*
2 de agosto, Fiesta de Nuestra Señora de Los Angeles en 1910
La colonia Guerrero está íntimamente ligada a la historia de la Ciudad, sus terrenos formaron parte del viejo barrio mexica de Cuepopan en náhuatl “Camino”, fue uno de los cuatro cuadrantes en los que se dividía la Ciudad de México-Tenochtitlan, y el camino que unía la capital con Tlatelolco, hoy en día se encuentra –delimitada al sur por la Avenida Hidalgo; al norte, por Nonoalco (hoy Ricardo Flores Magón); al oriente, el Eje Central Lázaro Cárdenas y Paseo de la Reforma; y al poniente, las calles del Eje 1 Poniente Guerrero–, su creación data del año 1873, conocida originalmente como colonia Bellavista y de San Fernando, se formó en la antigua Huerta y Potrero del Colegio de San Fernando, asimismo, sobre el cementerio de San Andrés, en ese año, el Presidente Sebastián Lerdo de Tejada ordenó la ampliación de Paseo de la Reforma.

Templo de Santa María la Redonda
El primer templo que se fundó en el rumbo fue el de Santa María la Redonda, el nombre se debe a su rotonda que fue construida en el año 1667, las primeras casas de esta colonia se remontan a finales de la segunda década del siglo XIX, la demolición de parte del Convento de San Fernando permitió en 1860 abrir el Paseo Guerrero (hoy Eje Guerrero), facilitando el crecimiento de la colonia.
Litografía del Panteón y Convento de San Fernando, Siglo XIX 

Un espacio memorable fue el extinto cementerio de Santa Paula, primer sitio donde se buscó concentrar a los muertos de la ciudad de México en lo que es Paseo de la Reforma Norte y las calles que allí convergen como Moctezuma, Mosqueta, Camelia y otras más,  perteneciendo al Templo de Santa María la Redonda, abrió en 1779 para recibir a víctimas de epidemias de cólera e inició operaciones formales cinco años después. En 1836 fue declarado cementerio general ante la falta de espacios que ya se registraba en los panteones vecinales y parroquiales de la capital colonial, fue el lugar “de moda” durante algo más de 25 años, donde los mexicanos de todas las clases sociales buscaban ser sepultados tras morir. Por humildad, ahí se hizo enterrar el primer Conde de Regia y fue la última morada de Gral. Melchor Múzquiz, Presidente de la República, y de la última virreina de México, María de Josefa Sánchez Barriga y Blanco de O’Donojú, quien nunca pisó salones del palacio virreinal ya que su esposo, antes de llegar a la ciudad de México, suscribió, los Tratados de Córdoba en los que se reconoció la Independencia de Nueva España.

Litografías del Panteón de Santa Paula
(destruido por la ampliación de Paseo de la Reforma)
El 27 de septiembre de 1842, el Gral. López de Santa Anna presenció en Santa Paula el entierro de la pierna que años antes perdiera en Veracruz, durante la llamada Guerra de los Pasteles, la que desde 1838 estuvo sepultada en su hacienda Manga de Clavo, en el Estado de Veracruz, sin embargo, al considerarse un obstáculo para el crecimiento de la ciudad, se decretó en 1869, su clausura y la extinción se concretó años después dando el surgimiento de lo que hoy es la colonia Guerrero. El último vestigio de Santa Paula, la capilla de San Ignacio de Loyola que servía como frontispicio, sobrevivió hasta 1963, cuando fue demolido para la ampliación de Paseo de la Reforma.
1928

El Barrio de Los Ángeles estaba apartado de la ciudad, reminiscente del antiguo barrio tlatelolca Coatlán en náhuatl "Lugar de las Culebras", aunque Alfonso Caso lo sitúa en Xolalpa, fue morada para los trabajadores del ferrocarril cuando se inauguró en 1873 la estación de Buenavista, y en general, personas de bajos ingresos, por ello, el gobierno impulsó paulatinamente la creación de viviendas mínimas, realizadas con capital privado de baja inversión. Al final del Porfiriato se da la migración de los habitantes ricos de la parte sur a otras colonias de nueva creación y las viejas casonas son ocupadas por familias de clase media. El Lic. Rafael Martínez de la Torre era propietario de una plazuela, así como de parte del Rancho de Santa María, fraccionó sus terrenos alrededor de 1873, poblándose hasta llegar a los Potreros de Nonoalco, intentando perpetuar su memoria en el lugar, le puso su nombre a la plazuela y que conserva el mercado ahí construido, se construyeron muchos talleres manufactureros, asimismo, en 1937 se inauguró un salón de baile —Los Ángeles—.

El Santuario de Nuestra Señora de Los Ángeles, su capilla original se levantó en lo que ahora es el presbiterio, fue oratorio privado, erigiéndose como un lugar público para el culto en 1595 como lo señalaba una antigua inscripción en el dintel de la puerta principal, en 1776 bajo el patrocinio de Don Joseph de Haro se erigió una modesta iglesia que años después fue derribada para construir el templo grande y suntuoso que actualmente existe. La construcción se concluyó en 1808 atribuyéndose el interior neoclásico a Manuel Tolsá, es a mediados del siglo XX cuando al templo se le hicieron modificaciones, cambiando su fachada e incrustando esculturas como la conocemos hoy en día.


México Pintoresco, Manuel Rivera Cambas, 1880
En el pasado se celebraba la afamada fiesta conocida como “Las Luces de los Ángeles”, que duraba ocho días consecutivos y a la cual acudían personas de todos los rumbos de la ciudad. El escritor y periodista Manuel Altamirano escribió: "La Virgen de los Ángeles es rigurosamente la Madona de los pobres de México; después de la Guadalupana es a la que se rinde más culto y devoción".


                                                                                                                                                              *Antropólogo

Compartimos la descripción íntegra de Manuel Rivera Cambas en su México Pintoresco, 1880: