Alejandro Mario Fonseca
La libertad del latín libertas,
en sentido amplio es la capacidad humana de obrar según la propia voluntad.
Según el diccionario de la Real Academia Española, el
estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien
no es esclavo, ni sujeto, ni impuesto al deseo de otros de
forma coercitiva.
En otras palabras, aquello que permite a alguien decidir si
quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de
sus actos en la medida en que comprenda las consecuencias de ellos.
Otra acepción del término define la libertad en los Estados
democráticos como derecho de valor
superior que asegura la libre determinación de las personas. Con base en
ello, la protección de la libertad interpersonal es objeto de la
investigación social y política.
El fundamento metafísico de la libertad interior es
una cuestión psicológica y filosófica. Ambas formas de la
libertad se unen en cada individuo como lo interno y lo externo de una malla de
valores, juntos en una dinámica de compromiso. (Cfr. Wikipedia).
Nadie será libre mientras haya plagas |
¿Realmente somos libres
lo mexicanos?
Está claro que en la esfera de la política sin democracia no
hay libertad. Y la democracia en nuestro país está en pañales. A los mexicanos
nos está costando mucho aprender a vivir en la democracia y la libertad.
Y en esas estamos, después de más de dos siglos de independencia
México no logró ser plenamente democrático: sí en las formas, no en la realidad.
Salvo honrosas excepciones seguimos gobernados por caciques
abusivos, el voto en las urnas apenas empezó a ser tomado en cuenta y a
regañadientes hace unos cuantos años.
Así que me vuelvo a preguntar, amable lector, eso que gritan
a todo pulmón cada 15 de septiembre nuestros gobiernos, ¡vivan los héroes que
nos dieron libertad!, ¿es una realidad o no lo es?
Bueno si, nos liberamos del yugo español, pero ¿eso nos
convierte realmente en una nación libre? ¿Realmente somos ciudadanos que
vivimos plenamente en libertad?
Pues no, no lo somos, ni siquiera nuestro presidente es
libre, nada más hay que ver cómo se las ve difíciles ante las amenazas
constantes del fanfarrón Trump.
Y es que la gran mayoría de los mexicanos no somos libres
porque vivimos en la pobreza, en la indefensión, víctimas del abuso, la
corrupción y la impunidad.
Libertad positiva y
libertad negativa
¿Qué no? Bueno a ver estudiemos un poquito y profundicemos en
el concepto de libertad. Por fortuna tengo a la mano la contribución conceptual
del filósofo y politólogo judío inglés refugiado en los Estados Unidos, Isaiah
Berlín, que escribió en 1958 Dos
conceptos de libertad.
En aquel texto define la
libertad positiva como la capacidad que tiene un individuo de ser
dueño de su voluntad y, a partir de ese dominio, controlar y determinar sus
acciones y su destino. Mientras que la libertad
negativa sería la capacidad que tiene la persona para hacer o no hacer algo
sin restricciones ajenas a su voluntad.
En otras palabras, lo que tenemos son dos conceptos
complementarios, por un tipo de libertad que puede ser acción (libertad
positiva, es decir, libertad para), y por otro la que puede ser resistencia
(libertad negativa, es decir, libertad de).
La primera es la más avanzada, la más interesante desde el
punto vista del progreso de la humanidad, sería la piedra de toque del
liberalismo político que arranca con el humanismo renacentista y se consolida
con el proyecto de la Ilustración en el siglo XVIII: la Revolución Francesa y
la independencia de los Estados Unidos son su mayor realización.
La segunda está más bien ligada a la idea del respeto a la
individualidad: en la intimidad de mi vida privada puedo hacer o no algo,
siempre y cuando no afecte a los demás.
Como ya dije, son
complementarias y ambas ideas constituyen la doctrina política, económica y
social, que defiende al ser humano en su individualidad de los abusos del
Estado.
Autoritarismo vs Bienestar Social
En el núcleo duro del concepto de libertad está la voluntad.
Libre es aquél que es dueño de su voluntad, para hacer o no hacer lo que le
venga en gana. Entonces, la libertad plena, como proyecto de nación en México
está todavía muy joven.
Y es que la libertad de una minoría que se ha apropiado del
poder político, económico y cultural, está muy por encima de la libertad de las
mayorías ancladas en la pobreza, la ignorancia y la indefensión: la voluntad de
los mexicanos está fuertemente acotada por su condición de pobreza y de
abandono. Y el problema no es sólo de México, es global.
La crisis sanitaria del covid-19 está dejando en claro que la
normalidad democrática en la que vivimos
las sociedades occidentales “modernas” requiere correctivos urgentes: no puede
haber democracia ni libertad plenas, si antes no se garantizan la alimentación,
la salud y la educación plenas.
La alternativa al autoritarismo con el que las sociedades
orientales están librando con relativo éxito la batalla contra el #Covid19, está
muy clara para Occidente: reencausar las políticas públicas hacia un verdadero
Estado de Bienestar.
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