Alejandro Mario Fonseca
Nuestro Presidente Andrés Manuel
López Obrador sorprendió al mundo hace unos cuantos días llamando a la
Fraternidad Universal desde la cumbre virtual del G 20. En México muchos
comentaristas minimizaron el hecho, otros como yo lo consideramos relevante.
Y es que AMLO sigue criticando a los
conservadores, a los neoliberales y al mismo tiempo utiliza una retórica que
basada (muy esquemáticamente) en el humanismo,
raya en la ilusión de los iluminados; incluso él mismo lo subraya: me van a tachar de Quijote.
En aras del entendimiento, de la
pluralidad y de la urgencia de actuar
como un pueblo unido ante la amenaza del Covi19, que sigue cobrando vidas en
todo el mundo, debemos hacer un esfuerzo conceptual por comprender a nuestro
Presidente.
El liberalismo “puro” (no clásico), o
el neoliberalismo como le llamamos los críticos, es una desviación de la
propuesta original. Es un pecado, para que me entiendan mis amigos católicos y
cristianos: es avaricia, gula, abuso, corrupción y todo lo demás.
En suma, sin Humanismo el Liberalismo
no es más que una coartada ideológica de los depredadores, de los ignorantes
embrutecidos por el consumo desenfrenado. De lo que se trata, es de marchar
(como dice Macrón el Presidente de Francia), de reencausar, de enderezar un
árbol que crecía torcido: el árbol de la Modernidad.
Así que insisto en lo que he dicho ya
en algunos artículos anteriores: el proyecto de la modernidad sigue vigente. No
debemos bajar la guardia, no es fácil, pero tampoco es imposible. Voy a
intentar explicarme.
![]() |
Pensamiento
crítico. La lucha contra el Corona virus: el mayor reto
|





