jueves, 28 de marzo de 2013

La captura de Elba Esther: ¿oportunidad de renovación sindical?


Aurelio Cuevas (Sociólogo)



Enrique Peña Nieto y Elba Esther Gordillo

Hacia fines de febrero se dio la noticia del encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, quien fungía hasta entonces como presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), organización que agrupa a los maestros de educación básica (primaria y secundaria) que trabajan para el gobierno federal. Tal hecho se ha acompañado de un sinfín de declaraciones públicas en las cuales se recalca que el régimen peñista es “amigo de los maestros” y que la relación con estos no admite mediaciones, buscando así opacar la representación sindical frente al gremio magisterial.


Las oficinas principales del SNTE, ubicadas en el Centro Histórico de la capital se encuentran desde hace mucho tiempo “resguardadas” por personal de ¡Guardias Presidenciales! ¿Cómo se puede explicar tal cosa? ¿Tal medida fue una solicitud de la representación sindical o se aplicó por los gobiernos en turno para garantizar el control político sobre el magisterio?

Tras el encarcelamiento de la lideresa del SNTE todo parece indicar que los dirigentes gremiales en turno no quieren obstaculizar que el gobierno aplique la “Reforma Educativa”. Esta última más bien debería llamarse una reforma laboral, por propiciar las condiciones de un trabajo precario (al someter a una “evaluación obligatoria”, sin mediación sindical, a los maestros en los rubros de ingreso, promoción y permanencia). O también denominarse como una reforma administrativa, ya que se restringe el presupuesto público para dar mantenimiento de las instalaciones escolares descargando esta responsabilidad en los padres de familia o en la comunidad aledaña.

Las reacciones en las filas magisteriales ante el arresto de la lideresa han sido de aceptación de las faltas que se le atribuyen, sobre todo la relativa al uso en provecho personal del patrimonio sindical. Hasta ahora se desconoce que pasará con los dos mil millones de pesos pertenecientes al SNTE depositados en cuentas bancarias controladas por la ex -dirigente, lo cual se ha considerado como el motivo oficial de su encarcelamiento. ¿Retornará el dinero rescatado a las finanzas sindicales o quedará en manos del gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda, en tanto se determina la situación penal de la señora Elba Esther? La oscuridad rodea la cuestión.

Por ahora se abre la pregunta de si los grupos de oposición -sobre todo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación- a la casta burocrática conductora del SNTE tendrán la fuerza suficiente para que a corto plazo se ventilen los asuntos magisteriales escuchando y acatando la voluntad de los representados. Esto no parece factible ya que el gobierno de Peña Nieto actuó contra Elba Esther cuando esta anunció su oposición a la citada “reforma educativa”, con lo cual abrió la puerta a una movilización gremial importante. Y tal vez esta fue la verdadera causa de su detención.   
  
En consecuencia quienes quedan al frente del SNTE saben que su permanencia solo puede ser con aval del gobierno, o sea a condición de permitir que con la susodicha reforma se liquiden la estabilidad laboral, el salario digno, el ascenso de escalafón, entre otros derechos conquistados por los maestros desde hace décadas. Ante este panorama solo hay dos opciones para el sindicato: renovarse a fondo o prepararse para sus exequias.

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